Después de Alien 3 (1992) y la monumental Se7en (1995), el americano David Fincher confirmó su vocación hitchcockiana al rodar este sofisticado
ejercicio de suspense, una evocación del neo-noir y la metafísica kafkiana
donde el deshumanizado banquero Nicholas Van Orton (Michael Douglas) recibirá
un inolvidable --nunca mejor dicho-- regalo de cumpleaños por parte de su
descarriado hermano menor (Sean Penn). Además de la compleja relación fraterna,
Carroll Baker refuerza la inspiración kazaniana detrás del soporte psicológico
de unas imágenes en las que Deborah Kara Unger es, por otro lado, una femme
fatale de cuidado. Hay también un
pequeño homenaje a Year of the Dragon, el suntuoso y
violentísimo policial ciminiano, cortesía del parecido de James Rebhorn con Raymond J. Barry y la tan
representativa canción “Honey”. (Lo que no hay por ninguna
parte es relación alguna con la novela de Neil Strauss sobre el juego de
seducción --el best-seller apareció en 2005--, aunque sería valioso que el tema
de los pickup artists fuese fotografiado por un cineasta del calibre de Fincher.)
No obstante inferior a otros trabajos propios, The Game es un divertimento
fincheriano garantizado.
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